El herbero

 

Se acerca el momento mágico de recoger las hierbas para nuestro apreciado “herbero”, una bebida espirituosa muy arraigada de las comarcas que rodean la Sierra de Mariola (El Comtat, l’Alcoià y la Vall d’Albaida) que nos acompaña en nuestras sobremesas y que se elabora desde tiempos inmemoriales gracias a la transmisión de conocimientos etnobotánicos de nuestros antepasados.

El herbero es el resultado de macerar plantas silvestres, medicinales y aromáticas, en alcohol neutro de origen agrícola con un grado comprendido entre 22% y 40%. En nuestra zona solemos utilizar una mezcla de anís seco y dulce, en función de los gustos personales. Desde antiguo, médicos y alquimistas hicieron referencia al alcohol (aqua vitae o aqua ardents) para la vida cotidiana, ensalzando sus virtudes (como hizo Ramón Llull en el siglo XIII).

La maceración de las hierbas añade al alcohol un característico color que va desde el amarillo pálido al rojo oscuro, en función del tipo de plantas utilizadas y de la cantidad. Estas plantas se recogen en su época de floración y se pueden guardar en sitios oscuros, frescos y secos hasta el momento de utilizarlas.

Según dicen los más expertos, las mejores combinaciones  tienen un 46% de Labiadas, un 16% de Compuestas, un 11 % de Umbelíferas, un 11% de Rutáceas y un 16% de otras familias.

La fórmula o combinación exacta de plantas suele ser muy personal y no hay dos idénticas. La lista de plantas con las que algún aficionado ha preparado su herbero puede superar el centenar.

Dictamus hispanicus (timó real, tarraguillo, gitam)

Para prepararlo deben usarse, al menos, cuatro de las siguientes hierbas: salvia (la mejor es la Salvia blancoana, subsp. Mariolensis), manzanilla (bien sea Matricaria recutita o Santolina chamaecyparissus), poleo blanco (Mentha pulegium) o poleo menta (Micromedia fruticosa) , marialuisa (Lippia citrodora), panical (Eryngium campestre), menta piperita (Mentha piperita), rabo de gato (bien Sideritis angustifolia, bien Sideritis hirsuta, de sabor más fino), hinojo (Foeniculum vulgare), anís estrellado (Illicium verum), melisa (Melissa officinalis), hierba de la sangre (Lithospermum officinale o Lithospermum fruticosa), ajedrea (Satureja obovata), tomillo real (Dictamus hispánicus), tomillo macho (Teucrium capitatum) y romero (Rosmarinus officinalis).

Otras especies que también se utilizan son la centáurea (Centaurea mariolensis), té de roca (Jasonia glutinosa), hojas de limonero (Citrus limón), cantueso (Thymus moroderi), perico (Coris monspeliensis), pebrella (Thymus piperella) y un largo etcétera.

Las plantas estarán macerando 40 días más o menos y, pasado este tiempo, se puede filtrar el licor resultante, para eliminar las impurezas, y guardarlo en botellas de vidrio.

En este enlace se puede consultar el trabajo de Vanessa Martínez Francés, discípula y colaboradora de Segundo Ríos Ruiz, Director del Jardín Botánico de Torretes.