Rosmarinus officinalis (romero)

 

Cualquiera que haya salido a la montaña estos últimos días habrá apreciado la intensa floración del romero, esta planta tan abundante en nuestro entorno y de la que podríamos estar hablando durante días.

El romero es un arbusto aromático, leñoso, de hojas perennes, muy ramificado y que puede llegar a medir 2 metros de altura. Sus abundantes y pequeñas hojas de color verde oscuro, presentan un color blanquecino por el envés. Y sus flores, de unos 5 mm de largo, tienen la corola bilabiada de una sola pieza.

Si se observan las matas ahora en floración, se apreciará que sus flores van desde un color casi blanco, pasando por el amarillo (menos abundante) y el violeta pálido, hasta llegar a un azul intenso.

Es una planta de fácil cultivo, que no necesita de gran cantidad de agua. Se cría en todo tipo de suelos, preferiblemente los secos y algo arenosos y permeables, adaptándose muy bien a los suelos pobres, secos y soleados.

Desde siempre ha representado la buena salud, el renacimiento y la inmortalidad. Esta planta ha inspirando muchas creencias. En el siglo XIX se creía que las flores puestas en contacto con la piel daban la felicidad del mismo modo que las hojas puestas bajo la cama hacían que no se tuvieran pesadillas o que cultivar la planta sobre el alféizar alejaba las enfermedades.

Los antiguos egipcios ponían un puñado en manos del difunto para facilitarle el viaje en ultratumba. El empleo funerario de esta planta encontró en el pasado una gran difusión en toda Europa y en muchos países había la costumbre de acompañar al difunto al cementerio sosteniendo en la mano una ramita de romero o se componían las coronas funerarias de romero, arrayán y laurel.

Rosmarinus officinalis (romer, romaní, romero)

Ya en la antigua Grecia se le otorgaba unos poderes especiales. Los estudiantes se colocaban coronas de romero antes de los exámenes con el fin de mejorar su memoria. Además, estaba consagrado a Afrodita la diosa del amor, al ser considerado un afrodisíaco.

Los romanos le daban un uso medicinal y lo empleaban como ofrenda a sus dioses. Lo quemaban durante los rituales mágicos para purificar el hogar, algo que hoy en día siguen haciendo muchas personas. Utilizan el romero a modo de incienso para aromatizar y purificar su casa.

Del romero se utilizan sobre todo las hojas y a veces, las flores. Es una planta rica en principios activos y su aceite esencial se prepara alcohol de romero, con demostrada efectividad para paliar el dolor y la inflamación en personas con artrosis o artritis reumatoide.

El romero es una de las plantas aromáticas más valoradas en cocina por su agradable olor y el sabor que aporta a los alimentos procesados, tanto carnes como pescados y vegetales, siendo un clásico en algunos asados al horno y guisos. Se utiliza tanto fresco como seco. También se utiliza para personalizar aceites y vinagres, incorporando una rama fresca en el envase donde se conservan. , lo que aporta grandes matices al infusionar. En Castilla-La Mancha es habitual encontrarlo cubriendo elaboraciones curadas como la Caña de Lomo (al romero) o el Queso manchego (al romero), cumpliendo la doble función de aromatizar y proteger al producto.

El romero es un eficaz protector gástrico, incluso con mayor potencial que el Omeprazol. Se utiliza en fricciones como estimulante del cuero cabelludo. Por sus propiedades antisépticas, se puede aplicar por decocción sobre llagas y heridas como cicatrizante.

Entre los productos derivados del romero encontramos la miel de romero, que suele presentar una textura espesa y un color ámbar. Con el tiempo, esta miel cristaliza y su color pasa a ser blanco. Esta miel es ideal para tratar las enfermedades respiratorias, gracias a sus cualidades pectorales, antisépticas y balsámicas.

También encontramos en esta rondalla sobre los amores de Ofelia y Hamlet de Shakespeare, la relación del romero con el recuerdo y la facultad de la memoria:

“Ací teniu romer, diu Ofelia en pie deliri amorós, que és per a recordar.

Recorda’m, amor meu, recorda’m.”