Pistacia lentiscus L. (lentisco, mata charneca)

 

Hay un refrán que dice “Enero, buen mes para el carbonero” o “En enero enciende la abuela el brasero”, y hoy hablaremos del lentisco, una de las mejores leñas combustibles por su fuego lento y vivo (su carbón es conocido como “cisco” o “picón”). Se trata de un arbusto que vive en bosques aclarados principalmente encinares y en laderas rocosas con matorral de toda el área mediterránea, aunque es sensible al frío (por ejemplo, es poco frecuente en la Foia de Castalla, pero lo encontramos fácilmente por l’Orxa, La Torre de les Maçanes o el Pantano de Tibi).

Las ramas tienen una corteza color pardo rojizo, de hojas duras de color verde oscuro. Sus flores son muy pequeñas, de color amarillento a rojo oscuro, formando apretados grupos. Florece de marzo a mayo y da los frutos en otoño. Los pies femeninos presentan un fruto muy aromático, como el resto de la planta, su color  rojo que después pasa a negro, de 3-4 mm de diámetro. Su sabor es áspero pero no desagradable. Presentan a veces unas deformaciones globosas, de un rojo intenso, las agallas, debidas al insecto Aploneura lentisci, pulgón que pica a la planta para introducir sus huevos, obligando a la planta a reaccionar defensivamente formando estas agallas.

Esta planta ha sufrido una importante regresión en toda la Península, debida al pastoreo y a la actividad humana (tiene una madera de buena calidad para la ebanistería).

Su raíz, tallo, hojas, flores y frutos tiene propiedades medicinales, como aperitivo, cicatrizante, antiinflamatorio, expectorante y analgésico. Está indicado para la inapetencia, indigestión, afecciones pulmonares, catarros, diarrea, gota, llagas bucales, gingivitis, faringitis, … Por la capacidad de los taninos para inhibir la absorción del hierro, no debería utilizarse con personas que sufren anemia.

Pistacia lentiscus (llenticle, lentisco)

Haciendo incisiones en el tronco se obtiene la almáciga, que es la resina de la planta, de olor suave y perfumado y sabor ligeramente amargo, se usa como goma de mascar para fortalecer los dientes y las encías y en odontología para la preparación de cementos dentarios. También se usa para aromatizar licores.  En algunos pueblos de Murcia recogen los brotes tiernos de este arbusto para cocerlos y con esa agua hacen enjuagues de boca para calmar el dolor de muelas.

En Marruecos se recogen también las lágrimas de lentisco y se venden en los mercados para aromatizar la boca, fortificar las encías y como reconfortantes del corazón. El vino de lentisco se elabora desde los más remotos tiempos y el propio Dioscórides dejó constancia de su receta en el siglo I.

Lentisco

“És la mata per antonomásia del territori, com l’alfals és l’herba.
Mata és un vell mot d’ origen incert, comú a les tres llengües romániques de la Península, la llengua d’oc i el sard, diu Coromines. En el migjom italiá apareix aquestaparaula amb el sentit de ram, manat o feix i colla de gent o de bésties, i en hispanorománic també pot tenir el significat de conjunt d’arbres o arbustos. Per tot aixó és probable que vinga del llatí tardà Matta, que es creu d’origen semític i significa “estora”, des d’on clapa de plantes que cobreix certa extensió de terreny”

(Joan Pellicer, Recerques Etnobotániques al Territori Diánic o Comarques Centráls Valencianes)

[Todas las fotografías son de la colección de José Vicente Verdú Gisbert (Basseta)]