¿Etnobotánica?

 

La palabra Etnobotánica deriva de “etno” (estudio de las culturas o de las sociedades) y “botánica” (estudio de las plantas). La etnobotánica estudia las relaciones entre los grupos humanos y su entorno vegetal, es decir el uso y aprovechamiento de las plantas en los diferentes espacios culturales y en el tiempo, incluyendo sus aplicaciones y usos tradicionales, para determinar su valor cultural o científico.

La etnobotánica es una ciencia ciudadana: la participación del pueblo es imprescindible para la investigación, que es necesario difundir tanto en el ámbito académico como en el de la divulgación.

Esta disciplina define el papel de los vegetales en las sociedades humanas; estudia la interacción de los grupos humanos con las plantas: su empleo para fabricar sus instrumentos y herramientas, para protegerse (viviendas, vestuarios), alimentarse, curarse de las enfermedades, comunicarse con sus congéneres (papeles, tintas, tatuajes, tejidos), así como su asociación en la vida social (rituales, juegos, música, etc).

Un ejemplo de aprovechamiento de un fruto vegetal (la almendra) para confeccionar nuestro apreciado turrón

El término “etnobotánica” fue acuñado en 1895 por el botánico estadounidense John Williams Harshberger, pero la historia de campo comienza muchísimo antes. En el año 77 d.C., el médico-cirujano griego Dioscórides publicó “De Materia Medica”, un catálogo de 600 plantas del Mediterráneo en el cual consignó información de cómo las utilizaban los griegos, especialmente para propósitos médicos. Este herbario ilustrado contenía información de cómo y dónde había sido tomada cada planta, si eran o no venenosas, su uso actual y si eran comestibles o no (e incluso incluía las recetas).

Estudiar etnobotánica es importante porque representa una aproximación al uso y manejo de los recursos naturales, desde la perspectiva de las culturas que han habitado y convivido con esta diversidad biológica por miles de años. Durante esta convivencia milenaria, al igual que en la actividad científica, se ha desarrollado un meticuloso proceso de observación y experimentación que ha sido transmitido por generaciones, y que ha resultado en un manejo eficiente de la naturaleza.

Conjunto de plantas recogidas en nuestro término municipal y empleadas para hacer “herbero”

A diferencia de la actividad científica, el conocimiento generado por estas culturas es más antiguo y por lo tanto ha sido validado y/o refutado desde hace mucho más tiempo. La ciencia como la conocemos, es una actividad muy joven, de hace apenas unos cuantos siglos. Desafortunadamente, existe la falsa idea de que la ciencia es la única forma de conocimiento legítimo, y la tendencia a descalificar cualquier otra forma de conocer la naturaleza, como por ejemplo el de las comunidades locales.

El propósito de esta sección es ofrecer una modesta aproximación a nuestros conocimientos etnobotánicos a través del estudio de las plantas de nuestro entorno.

Por supuesto, se admiten sugerencias. Podéis mandarlas a mi dirección de correo electrónico: basseta@gmail.com